Uso y abuso de los antibióticos

El descubrimiento de los antibióticos marcó un antes y un después en la historia del tratamiento de las infecciones, convirtiéndolos en uno de los pilares de la medicina moderna. Sin ellos, operaciones que ahora son rutinarias pasarían a tener un porcentaje de complicaciones y mortalidad altísimo, por no mencionar la quimioterapia o trasplantes.

¿Cuándo son necesarios los antibióticos?

Son  sustancias químicas producidas por un ser vivo o derivado sintético, que elimina o inhibe el crecimiento de cierta clase de microorganismos como bacterias, virus, parásitos y hongos.

Como debemos imaginar, estos microorganismos difieren estructuralmente, por lo tanto, los medicamentos usados en el tratamiento de las infecciones causadas por ellos, dependen del agente patógeno causante de la enfermedad.

¿Son útiles los antibióticos para cualquiera de estos microorganismos?

Estos microorganismos difieren estructuralmente, por lo tanto, los medicamentos usados en el tratamiento de las infecciones causadas por ellos, dependen del agente patógeno causante de la enfermedad

Reflexionemos con este ejemplo:

Uno de los antibióticos más usados en España es la amoxicilina (Novamox, Amoxil), indicado en neumonía, bronquitis, gonorrea, infecciones bacterianas de oídos, nariz, garganta, vías urinarias y la piel. Este antibiótico actúa impidiendo la correcta formación de las paredes celulares de las bacterias, concretamente inhibiendo la acción de determinadas enzimas (peptidasas y carboxipeptidasas), al impedir que la pared celular se construya correctamente, la amoxicilina ocasiona, en último término, la muerte de la bacteria.

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Si tomaramos amoxicilina para una neumonía viral (por ejemplo, causada por Influenzavirus), no lograríamos  acabar con la infección, pues el virus no presenta pared celular sobre la que actuar este medicamento.

¿Qué sucede al tomar antibióticos sin necesitarlos?

Si tomamos antibióticos para una infección no causada por bacterias, no terminaremos con la infección. Además, estaremos provocando otras alteraciones en nuestro organismo en las que las bacterias sensibles mueren, mientras que las bacterias resistentes siguen creciendo y multiplicándose. Posteriormente, en el caso de que se adquiera una infección causada por esta bacteria, el antibiótico ya no tendrá efecto sobre ella, por tanto, no se curará la infección, y lo que es peor, podemos transmitirla a otras personas. Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo llegando a cada órgano y extendiendo su acción para la mayoría de las bacterias de nuestro cuerpo,  no solo en el sitio de infección que se quiere tratar alterando las distintas floras bacterianas que habitan en nuestro órganos.

Y como última instancia supondría un riesgo para los logros de la medicina.

España se encuentra entre los países europeos de mayor consumo de antibióticos y, como consecuencia, de mayor porcentaje de cepas bacterianas resistentes, con un 50 por ciento de los casos, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El fenómeno de la resistencia bacteriana, aparece con especial rapidez, cuando un paciente no toma la dosis completa del antibiótico prescrito para eliminar del todo la infección.

Pero el mayor impacto de la toma prolongada de antibióticos es en la flora intestinal.

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que además también afecta de forma especial a los lactantes .

Consejos para tomar correctamente los antibióticos

Se deben utilizar únicamente bajo prescripción médica.

Cumplir el las indicaciones de forma estricta, respetando la dosis y la frecuencia indicada.

Es cierto que en determinados casos el alcohol y los antibióticos pueden interactuar, provocando la disminución de la eficacia del fármaco o provocar efectos secundarios. En cualquier caso, la recomendación es rigurosa en casos concretos, como para el metronidazol y algunas cefalosporinas, que si se ingieren con alcohol pueden provocar una reacción con sudoración, vómitos y dificultad respiratoria. En otros casos, como ocurre con la doxiciclina, el alcohol puede disminuir su efecto, pero no puede afirmarse de forma estricta que sea contraproducente en todos los casos. Lo más recomendable es preguntar a su médico y en caso de duda, el prospecto del medicamento puede aportar más información.

Nunca utilice antibióticos que fueron recetados para otro miembro de la familia o de un tratamiento anterior.

Fojo y Pierini
Clínica dental en Torremolinos

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